Las ventas en supermercados volvieron a registrar una baja en agosto, confirmando la debilidad que atraviesa el consumo masivo. Según los datos difundidos por el Indec, la facturación a precios constantes cayó 3,7% frente al mismo mes del año pasado.

Con este resultado, el sector acumuló ocho meses consecutivos de retrocesos interanuales. Entre enero y agosto, la disminución alcanzó el 2,8%, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de una recuperación sostenida de la demanda.

La comparación con julio también mostró un desempeño negativo. La serie desestacionalizada presentó una caída de 0,8%, lo que representó el tercer descenso mensual consecutivo. En junio, las ventas habían bajado 1,3%, mientras que en julio habían retrocedido 0,7%.

Los datos reflejan que la mejora observada entre abril y mayo no logró consolidarse. Durante 2026, todos los meses presentaron variaciones interanuales negativas, con caídas que oscilaron entre el 0,7% y el 5,1%. En agosto, además, el retroceso fue más pronunciado que el registrado en julio.

La situación también alcanzó a los autoservicios mayoristas, cuyas ventas disminuyeron 3,6% respecto de agosto de 2025. El comportamiento de ambos canales se produjo en paralelo con una actividad económica que mostró escasas señales de recuperación, especialmente en los sectores vinculados con la demanda interna.

En contraste, los centros de compras lograron sostener la recuperación iniciada en julio. Las ventas en los shoppings aumentaron 3,7% interanual, aunque la mejora fue insuficiente para modificar el panorama general del consumo, que continúa condicionado por la cautela de los hogares y la menor capacidad de compra.

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