El riesgo país argentino escaló hasta los 765 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto del año, en una jornada marcada por la fuerte presión sobre los bonos soberanos y el aumento de los dólares financieros. El indicador sumó 57 unidades y reflejó el mayor nivel de cautela entre los inversores.
La tensión también se trasladó al mercado cambiario. El dólar oficial avanzó 10 pesos y cerró en $1.560, mientras que las cotizaciones financieras se acercaron a los $1.700. Como consecuencia, la brecha cambiaria superó el 7,5%, muy por encima del rango de entre 4,5% y 5% que había predominado durante los últimos meses.
El deterioro simultáneo de los bonos y del tipo de cambio financiero muestra un cambio en la percepción del mercado sobre los activos argentinos. Las empresas que necesitan adquirir divisas para girarlas al exterior deben afrontar un costo mayor cuando no pueden acceder al mercado oficial, una situación que puede afectar sus decisiones de inversión y financiamiento.
El movimiento estuvo vinculado, en parte, al impacto regional generado por las elecciones en Brasil. La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó una liquidación de acciones, bonos y moneda brasileña, luego de que los inversores hubieran apostado por un triunfo de Flávio Bolsonaro. La reacción se extendió a la Argentina, donde los bonos Globales y los ADR operaron con pérdidas.
El escenario brasileño agregó presión sobre los mercados argentinos, aunque la magnitud del riesgo difiere entre ambos países. Tras subir 23 puntos, el riesgo país de Brasil quedó en 184 unidades, mientras que el indicador argentino trepó hasta 765. La diferencia también se observa en las paridades de los bonos brasileños, que se mantienen por encima de su valor nominal.
Para la Argentina, una eventual depreciación del real y un enfriamiento de la economía brasileña podrían afectar a la industria, el turismo y las exportaciones. Un real más débil puede reducir la competitividad de los productos argentinos y modificar los flujos comerciales dentro de la región.
El comportamiento de la brecha cambiaria será determinante durante las próximas semanas. Si el aumento se consolida, el Banco Central podría quedar con menos margen para continuar acumulando reservas, aun cuando el país mantenga un nivel elevado de exportaciones y un resultado comercial positivo.
La autoridad monetaria compró más de 1.200 millones de dólares durante octubre, un ritmo superior al registrado en septiembre y favorable para cumplir las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, la persistencia de la tensión cambiaria podría limitar la capacidad del organismo para sostener esas compras y, al mismo tiempo, responder ante una eventual demanda extraordinaria de divisas.