En medio de una creciente tensión política y judicial, los gremios docentes universitarios nucleados en la CONADU resolvieron llevar adelante un paro nacional de 48 horas que se inicia este jueves 27 de agosto y se extenderá hasta el viernes. La medida de fuerza comienza a regir desde las primeras horas de la jornada, con cese total de actividades en las universidades nacionales y afectación directa de las clases, mesas de examen y tareas administrativas. La protesta se inscribe en un escenario de conflicto prolongado entre las federaciones docentes y el gobierno nacional, con reclamos centrados en la recomposición salarial y el financiamiento del sistema universitario público.
La convocatoria cuenta con el respaldo de sindicatos de base, entre ellos FEDUBA, que agrupa a los docentes de la Universidad de Buenos Aires, y otras organizaciones que anunciaron su adhesión plena al paro. En los comunicados difundidos durante la semana, las entidades gremiales advirtieron que la decisión de paralizar las actividades responde a la falta de respuestas concretas en las negociaciones paritarias y al deterioro del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación. El paro, de carácter nacional, abarca tanto la docencia de grado como de posgrado, así como cursos de extensión y actividades de investigación que dependen de los docentes universitarios.
La medida no se limita al cese de tareas en las aulas: en muchas casas de estudio se prevén acciones complementarias como clases públicas, radios abiertas y conferencias en espacios abiertos, con el objetivo de visibilizar ante la comunidad el alcance del ajuste denunciado por los gremios. En paralelo, centros de estudiantes y organizaciones estudiantiles manifestaron su apoyo al reclamo, señalando que la reducción de presupuesto impacta de manera directa en becas, comedores universitarios, infraestructura y servicios esenciales para el desarrollo de las cursadas. En algunas facultades, se organizan actividades informativas para explicar las razones del paro y sus efectos en el calendario académico.
El gobierno nacional, por su parte, siguió de cerca la convocatoria, en un contexto de fricciones crecientes también en otros sectores del ámbito estatal. Funcionales cercanos al oficialismo han buscado minimizar el impacto de la medida y remarcaron que las negociaciones continúan abiertas, aunque sin anuncios de una oferta concreta que satisfaga las demandas docentes. Desde las organizaciones sindicales sostienen que, ante la falta de avances, el paro de 48 horas es una señal clara de la profundidad del malestar en las universidades y advierten que el conflicto podría escalar si no se alcanzan acuerdos en el corto plazo.
La jornada de este jueves se presenta, así, marcada por la interrupción de actividades en la mayor parte de las universidades nacionales del país desde el inicio del día, con previsión de que la medida se mantenga hasta el cierre del viernes. Quienes tenían previstas clases, exámenes o trámites administrativos se encontraron con establecimientos sin actividad académica regular, mientras las autoridades universitarias difundieron información para reorganizar calendarios y reprogramar evaluaciones. El paro nacional docente universitario se convierte, de este modo, en un nuevo capítulo de la disputa por el presupuesto educativo y la situación salarial del sector, con un conflicto que dista de encontrar una resolución inmediata.