El presidente Javier Milei ha intensificado su ofensiva contra las empresas involucradas en la explotación petrolera en las Islas Malvinas, aunque mantiene una ambigüedad notable frente a Noble Corporation, la multinacional británica que desempeña un papel crucial en el desarrollo del offshore argentino en Tierra del Fuego. Mientras el Gobierno anuncia sanciones severas para firmas que operen en el proyecto Sea Lion sin la autorización de la Argentina, Noble se presenta en una zona gris: es simultáneamente un actor central del yacimiento fueguino Fénix y un protagonista declarado de la exploración petrolera en aguas bajo ocupación británica.
En su mensaje por cadena nacional, Milei prometió acelerar los mecanismos de castigo previstos por la Ley 26.659, ampliando el alcance de las sanciones a accionistas, directores y proveedores de las compañías que intervengan en proyectos hidrocarburíferos alrededor de Malvinas sin el aval argentino. El discurso apuntó de manera directa a las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, responsables del proyecto Sea Lion en la cuenca Malvinas Norte, pero evitó nombrar a Noble, a pesar de que la propia compañía reconoce operar en 11 pozos ubicados precisamente en la zona del yacimiento Sea Lion.
La particularidad de Noble es que su presencia en la región excede el contencioso por Malvinas. La firma tiene a su cargo las plataformas que extraen gas del yacimiento Fénix, frente a las costas de Tierra del Fuego, considerado estratégico para el abastecimiento energético argentino y para los planes de expansión del offshore nacional. De acuerdo con información corporativa, Noble declara operar esos 11 pozos offshore en la ubicación de Sea Lion mientras mantiene contratos activos en territorio argentino, lo que la coloca en el centro de la tensión entre la política de sanciones por Malvinas y la necesidad de sostener la inversión en hidrocarburos.
La Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, enfrenta un desafío complejo: si el Gobierno aplica con rigor el criterio anunciado por Milei, Noble debería quedar alcanzada por las sanciones que impedirían a las compañías sancionadas operar en territorio argentino. El alcance real de las medidas, sin embargo, abre interrogantes entre especialistas y funcionarios, porque el castigo a una empresa de la magnitud de Noble impactaría de pleno en la cadena de proveedores, financistas y traders que sostienen el negocio offshore y parte del desarrollo de áreas clave como Vaca Muerta, altamente dependiente de servicios de multinacionales con capitales británicos.
En los mercados energéticos se observa con atención si Milei avanzará efectivamente sobre Noble, dado que su estructura corporativa y su red de contratos exceden el caso Sea Lion y se proyectan sobre buena parte del ecosistema petrolero argentino. Las advertencias del Presidente, celebradas por sectores que reclaman una política más dura en la defensa de la soberanía en Malvinas, chocan con la realidad de un esquema energético que descansa en jugadores globales que operan de forma simultánea en áreas bajo disputa y en proyectos considerados estratégicos para la economía nacional. Por ahora, la incógnita sobre el futuro de Noble en la Argentina sintetiza la tensión entre la retórica de las sanciones y las limitaciones prácticas de un país que necesita inversiones para desarrollar sus recursos hidrocarburíferos.