La Asociación de Trabajadores del Estado en la Administración Nacional de Aviación Civil decidió postergar el inicio del paro previsto en los aeropuertos del país y reclamó formalmente al Gobierno nacional que convoque con urgencia a una audiencia para discutir el alcance de los servicios esenciales. La medida, que había sido anunciada para afectar parcialmente el funcionamiento de más de una veintena de terminales aéreas, queda en suspenso como gesto de buena voluntad, pero el sindicato advirtió que el conflicto continúa abierto y que no descarta retomar las protestas si no hay una respuesta concreta de las autoridades laborales.
Según explicaron desde la conducción gremial, la postergación se resolvió luego de consultas con los equipos jurídicos y con los delegados de la Mesa Nacional, a partir de las diferencias en torno a la exigencia oficial de garantizar el 75% de la prestación de los servicios durante las medidas de fuerza. ATE sostiene que viene cumpliendo con la legislación vigente, notificando los paros con la antelación requerida para actividades declaradas esenciales y limitando el alcance de las acciones gremiales a una parte de la jornada, sin detener por completo la operatoria aeronáutica. En este contexto, el sindicato reclama que sea en el ámbito del Ministerio de Trabajo donde se definan con claridad las tareas que deben considerarse esenciales y el porcentaje mínimo de cobertura.
Dirigentes de ATE remarcan que su intención es compatibilizar el ejercicio del derecho a huelga con la garantía de los servicios indispensables para la seguridad operacional y la atención de vuelos sanitarios, humanitarios, oficiales o vinculados al traslado de órganos. Aseguran, además, que el Gobierno interpreta la normativa de manera sesgada y con criterios que —según su visión— presentan inconsistencias técnicas y jurídicas, buscando limitar las protestas en lugar de abordar las causas de fondo del conflicto. Entre los puntos centrales del reclamo se encuentran la apertura de la paritaria sectorial, el financiamiento de las tareas operativas en los aeropuertos y el cumplimiento de compromisos asumidos anteriormente con el personal de la ANAC.
La organización sindical dejó claro que la suspensión del paro no implica el cierre del diferendo y que las bases permanecerán en estado de alerta, con asambleas y posibles movilizaciones en las instalaciones aeroportuarias a la espera de una convocatoria formal a la mesa de discusión. Si el llamado del Gobierno no se concreta, o si la audiencia fracasa por falta de propuestas satisfactorias, ATE ya anticipó que podría reactivar las medidas de fuerza, incluso con mayor intensidad. En ese escenario, no se descarta que se retomen esquemas de paros y quite de colaboración en franjas horarias específicas, lo que podría traducirse en demoras, reprogramaciones y cancelaciones de vuelos comerciales.
Mientras tanto, las aerolíneas y los usuarios siguen con atención la evolución del conflicto, dado el impacto potencial que un nuevo paro podría tener sobre el sistema aéreo en pleno movimiento de pasajeros. ATE insiste en que cualquier complicación será responsabilidad de un Gobierno que, a su entender, prioriza la confrontación con los trabajadores por encima del diálogo y de una salida negociada. El desenlace quedará atado a la rapidez con la que el Ministerio de Trabajo habilite la instancia de negociación reclamada por el gremio y a la posibilidad de alcanzar acuerdos que descompriman la tensión en los aeropuertos del país.