Vélez Sarsfield oficializó ante el Tribunal de Disciplina de la AFA la protesta por el partido de octavos de final de la Copa Argentina frente a Boca Juniors, disputado el 2 de septiembre en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. En su presentación, el club de Liniers impugnó el encuentro y reclamó la descalificación del equipo xeneize por presunta alineación indebida, al considerar que Boca vulneró el límite reglamentario de jugadores extranjeros incluidos en la planilla de partido. A la vez, pidió que se reconozca la clasificación de Vélez a los cuartos de final del certamen y que se suspendan los efectos deportivos de la victoria de Boca hasta que haya una resolución firme.
El eje del reclamo gira en torno a la participación administrativa de seis futbolistas extranjeros en Boca, cuando el reglamento de la competencia establece que solo cinco pueden estar habilitados para un mismo encuentro. Entre los apuntados figuran Ángel Romero, Carlos Palacios, Sebastián Villa, Álvaro Montero, Leandro Lozano y Enner Valencia, todos ellos firmando planilla en Córdoba. Aunque Romero no ingresó al campo de juego, su presencia en el banco de suplentes es considerada por Vélez como suficiente para configurar una infracción, dado que ocupó uno de los cupos permitidos para jugadores foráneos. Sobre esa base, el club sostiene que se produjo una alineación indebida que debería derivar en la pérdida del partido para Boca.
En el comunicado difundido en sus canales oficiales, Vélez remarcó que la presentación se realizó “por las vías institucionales correspondientes” y subrayó que la igualdad ante las reglas “no puede ser optativa”. La dirigencia del Fortín busca que se anule la clasificación obtenida por Boca en la tanda de penales –donde se impuso 4-3 tras el 0-0 en los 90 minutos– y que se le otorgue al conjunto de Liniers el pase a cuartos de final de la Copa Argentina. Mientras tanto, el club solicitó explícitamente que se congelen los efectos de la victoria xeneize, lo que en los papeles implicaría frenar provisoriamente su cruce frente a Racing, rival ya asignado en la siguiente instancia.
Sin embargo, desde los organismos de la AFA, según trascendió, consideran muy bajas las probabilidades de que el reclamo prospere en términos deportivos. La posición que se analiza se apoya en la jurisprudencia habitual de la FIFA para casos de errores administrativos sin impacto directo en el desarrollo del juego: al no haberse producido una ventaja deportiva concreta dentro del campo –Romero no ingresó y el sexto extranjero nunca estuvo simultáneamente en cancha con los otros cinco–, el criterio predominante es que la infracción se encuadra en el terreno administrativo y se salda con sanciones económicas, sin modificar resultados ni clasificaciones. En ese marco, la posibilidad de que Boca pierda el partido en el escritorio o quede eliminado de la Copa Argentina se evalúa como prácticamente nula.
El conflicto añade un nuevo capítulo a la relación tensa entre ambas entidades y se suma a la polémica ya instalada tras la eliminación de Vélez por penales, incluida la discusión sobre el adelantamiento del arquero Álvaro Montero en la ejecución decisiva. Mientras el Tribunal de Disciplina estudia la protesta y las pruebas aportadas por el club de Liniers, Boca continúa, por ahora, como clasificado a los cuartos de final. La resolución del expediente será la que finalmente determine si el reclamo de Vélez queda circunscripto a una sanción administrativa para el club xeneize o si se produce un giro inesperado que impacte de lleno en el cuadro de la Copa Argentina.