Desempolvando un título de entrenador que hasta ahora no había utilizado, Leonardo Ponzio tendrá su bautismo de fuego como director técnico de River este domingo, a las 15, cuando el equipo visite a Banfield por la séptima fecha del campeonato. El exmediocampista de 44 años, histórico capitán y referente del club, venía desempeñándose como nexo entre la Primera y la Reserva dentro de la Secretaría Técnica, rol desde el cual seguía de cerca la evolución del plantel profesional. Ahora, en medio de un presente deportivo complejo, dará el salto al banco de suplentes para intentar encauzar la campaña millonaria en el Torneo Clausura.
La confirmación de Ponzio como entrenador interino llegó inmediatamente después de la salida de Eduardo Coudet, marcada por una serie de malos resultados que dejaron al equipo fuera de la Copa Argentina y de la Copa Sudamericana, reduciendo su competencia exclusivamente al torneo local. En ese contexto, la dirigencia entendió que la figura de Ponzio, por su peso en el vestuario y su identificación con el club, era la indicada para asumir el liderazgo del grupo y aportar calma en un momento de tensión. A la par del anuncio oficial, el exvolante comenzó a delinear la nueva etapa con un mensaje de compromiso, trabajo y respaldo a los jugadores.
El primer paso de este nuevo ciclo se dio este jueves, cuando Ponzio encabezó su primera práctica como director técnico al frente del plantel profesional. La sesión inicial, de carácter mayormente regenerativo tras el último partido, sirvió para que el flamante DT tomara contacto con la dinámica del grupo desde otro lugar y empezara a transmitir sus ideas. Ya este viernes, con Marcelo Escudero como ayudante de campo, condujo un entrenamiento más orientado al aspecto táctico, en el que comenzó a evaluar alternativas y posibles cambios de nombres y sistema, pensando específicamente en el compromiso ante Banfield en el estadio Florencio Sola.
El debut del “León” en el banco llegará con River obligado a reaccionar en la liga, después de un arranque errático en el que apenas pudo sumar una victoria en siete presentaciones. El duelo ante Banfield, con público de ambas parcialidades, aparece como una prueba de carácter para un equipo que necesita recuperar confianza, intensidad y juego. Ponzio buscará apoyarse en la base del plantel que conoce de cerca desde su función anterior, pero no se descartan modificaciones, tanto en la defensa como en el mediocampo, para intentar darle al conjunto una mayor solidez y variantes ofensivas que le permitan romper la racha adversa.
La dirigencia de River ya dejó claro que la designación de Ponzio es, en principio, de carácter interino y se extenderá al menos hasta diciembre. Sin embargo, en el club no descartan la posibilidad de ratificarlo como técnico para todo 2027 si los resultados acompañan y el equipo muestra una evolución sostenida en este tramo del campeonato. Así, el excapitán inicia una etapa cargada de simbolismo: de ídolo en el césped a conductor en el banco, con la misión de reordenar el presente deportivo de River y, al mismo tiempo, de poner a prueba su propio perfil como entrenador en uno de los escenarios más exigentes del fútbol argentino.