Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, decidió convocar a una sesión extraordinaria con un temario reducido al mínimo: la Cámara alta se reunirá únicamente para votar los pliegos de los jueces Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, postulados para cubrir dos vacantes en la Sala I de la Cámara Federal porteña. La sesión, prevista para este jueves, será breve y podría resolverse incluso a mano alzada, reflejando tanto la urgencia del oficialismo por asegurar estos nombramientos como la imposibilidad de avanzar con otras iniciativas legislativas.

La decisión expone el desgaste de Bullrich en la conducción de la bancada oficialista y, sobre todo, la pérdida de control sobre los senadores aliados, que en las últimas semanas comenzaron a resistir la agenda de leyes impulsadas por la Casa Rosada. Proyectos que el Gobierno consideraba prioritarios, como la denominada Ley Hojarasca y otros paquetes económicos y regulatorios, quedaron fuera del temario ante la negativa de bloques provinciales y dialoguistas a dar los votos necesarios. En ese contexto, Bullrich se vio forzada a recortar al extremo la sesión y concentrarla en aquello que hoy aparece como la verdadera prioridad del Ejecutivo: el reordenamiento del mapa judicial federal.

En el trasfondo de esta maniobra aparece el ministro de Justicia, Juan Bautista “Coco” Mahiques, principal arquitecto de la ofensiva sobre el Poder Judicial. Fue Mahiques quien impulsó los pliegos de Yadarola y Bertuzzi y quien presionó para que el Senado los trate cuanto antes, luego de haber obtenido dictamen favorable en la Comisión de Acuerdos sin mayores cuestionamientos. El Gobierno considera a ambos candidatos piezas clave en su estrategia: sus designaciones completarían la integración de la Sala I de la Cámara Federal porteña, donde se tramitan causas de corrupción que involucran directamente a la actual administración y a su círculo político y empresarial.

La sesión de este jueves se inscribe además en un movimiento más amplio de la Casa Rosada para acelerar el tratamiento de pliegos judiciales. El Ejecutivo se jacta de haber enviado más de dos centenares de nominaciones al Senado en lo que va del año y busca mostrar como logro político la cobertura masiva de vacantes en juzgados y tribunales federales. Sin embargo, la resistencia creciente de los aliados a acompañar otras leyes del oficialismo obligó a despojar la convocatoria de casi todo contenido legislativo y a dejar en pie solo los acuerdos de jueces y algunos tratados internacionales, que funcionan como un suelo mínimo de consenso.

Mientras tanto, el peronismo y el kirchnerismo han optado por una estrategia calculada: en la Comisión de Acuerdos dejaron avanzar sin trabas los pliegos de Yadarola y Bertuzzi, evitando un choque frontal en esa instancia, pero se reservan la discusión política para el recinto, donde podrían capitalizar el malestar de los aliados con Bullrich. La jefa del bloque libertario, golpeada por sucesivos traspiés y embestidas internas, enfrenta ahora un escenario en el que ya no define la agenda, sino que negocia sesión por sesión qué puede y qué no puede tratarse. El resultado es un Senado convocado casi exclusivamente para resolver la arquitectura judicial que necesita el Gobierno, mientras las grandes leyes de su programa siguen empantanadas por la misma coalición que lo sostiene.

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