Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil tras imponerse en un histórico balotaje al senador Flávio Bolsonaro. El candidato del Partido de los Trabajadores obtuvo el 51,79% de los votos válidos, equivalentes a 64.256.232 sufragios, mientras que su rival, del Partido Liberal, alcanzó el 48,21%, con 59.826.041 votos.

La victoria fue confirmada por el Tribunal Superior Electoral cuando el escrutinio se acercaba al 100% de las mesas. El resultado permitió a Lula revertir la ventaja que Bolsonaro había conseguido en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, en la que el senador había obtenido el 47,03% de los votos frente al 45,16% del presidente.

El desenlace marcó un precedente inédito en la historia democrática brasileña. Desde el regreso de las elecciones presidenciales directas, ningún candidato que hubiera terminado segundo en la primera ronda había logrado imponerse en el balotaje. Lula se convirtió así en el primero en conseguir una remontada de estas características.

Con 80 años, el dirigente del Partido de los Trabajadores asumirá un cuarto mandato presidencial, una marca que ningún otro mandatario elegido democráticamente había alcanzado en Brasil. También superó su propio récord de votos, establecido en la segunda vuelta de 2022, cuando había conseguido poco más de 60 millones de sufragios.

Durante su discurso de celebración, Lula presentó el resultado como una defensa de la democracia y cuestionó las posiciones de su adversario. Sus seguidores se concentraron en distintos puntos del país para festejar una elección que amplió la diferencia respecto de la ajustada victoria obtenida cuatro años antes frente a Jair Bolsonaro, padre de su rival.

El nuevo período presidencial comenzará el 5 de enero y estará condicionado por un Congreso con fuerte presencia de sectores de derecha. La composición legislativa anticipa negociaciones complejas para el gobierno, especialmente en materia económica, debido al crecimiento de la deuda pública, las altas tasas de interés y las dificultades para aprobar reformas.

Tras conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro anunció que solicitará la anulación de los comicios y cuestionó la extensión de dos horas aplicada durante la jornada electoral. Sin embargo, especialistas citados por medios brasileños consideraron que el reclamo enfrenta importantes obstáculos políticos e institucionales para prosperar.

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