Un masivo apagón dejó sin suministro eléctrico a unos 600.000 usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) durante la noche del sábado, afectando a una amplia franja de barrios porteños y localidades del conurbano. La interrupción, que se extendió por alrededor de dos horas en muchos casos, sorprendió a miles de hogares y comercios que se quedaron repentinamente a oscuras, en un horario de alta actividad social. El corte se produjo tanto en zonas abastecidas por Edenor como por Edesur, lo que generó una fuerte inquietud entre los usuarios y abrió interrogantes sobre la robustez del sistema eléctrico en la región.

Este domingo, Edenor informó cuál fue el origen del incidente y señaló como causa inicial una falla en un interruptor de 220 kilovolts en la subestación Malaver, ubicada en el partido bonaerense de San Martín, al noroeste del Gran Buenos Aires. Ese equipamiento de alta tensión forma parte de la infraestructura clave que vincula la red de transmisión con la de distribución, y su desperfecto habría desatado una serie de eventos que derivaron en el corte masivo de suministro. La compañía aclaró que continúa el análisis técnico para determinar con precisión qué factores provocaron el fallo del interruptor y si existieron condiciones adicionales que agravaron su impacto sobre el sistema.

La subestación Malaver, bajo la órbita de Edenor, quedó en el centro de la atención de las autoridades y especialistas del sector eléctrico, ya que el incidente no solo afectó a usuarios de esa distribuidora, sino que tuvo efectos en áreas atendidas por Edesur. Esta última empresa comunicó que la interrupción que sufrieron parte de sus clientes se debió a una falla en el sistema ajena a la compañía, deslindando responsabilidades directas sobre sus propias instalaciones. En paralelo, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) abrió una investigación para reconstruir la secuencia de eventos y evaluar si hubo incumplimientos normativos o deficiencias de mantenimiento que pudieran derivar en sanciones para las distribuidoras.

El apagón se sintió con especial intensidad en varios barrios de la Ciudad de Buenos Aires y zonas densamente pobladas del conurbano, donde se reportaron elevadores detenidos, semáforos fuera de servicio y actividades comerciales interrumpidas. Si bien el servicio comenzó a normalizarse de forma progresiva, muchos usuarios manifestaron su malestar por la falta de información inmediata y por la recurrencia de cortes en jornadas de alto consumo. El episodio reavivó el debate sobre la resiliencia de las redes de alta tensión y la necesidad de inversiones en equipamiento crítico, en un contexto de creciente demanda eléctrica y temperaturas extremas que ponen bajo presión a la infraestructura.

Mientras Edenor avanza con las pericias técnicas sobre el interruptor de 220 kV de Malaver y el ENRE evalúa las responsabilidades, el Gobierno nacional sigue de cerca el caso y no descarta aplicar sanciones si se comprueba negligencia o incumplimientos en la operación y el mantenimiento del sistema. La investigación busca determinar si la falla fue un hecho aislado o si revela vulnerabilidades estructurales que podrían derivar en nuevos cortes masivos. En el corto plazo, las autoridades aspiran a contar con un informe detallado que explique no solo el desperfecto puntual, sino también por qué una única falla en una subestación pudo dejar a oscuras a cientos de miles de usuarios en el principal conglomerado urbano del país.

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