Instituto se quedó con un triunfo clave ante Estudiantes de Río Cuarto por 2-1, en Alta Córdoba, en un partido marcado por el que ya se considera el gol más insólito del año en el Torneo Clausura 2026. El equipo dirigido por Diego Flores se consolidó así como único líder de la Zona A, aprovechando al máximo un error increíble del arquero Lucas Bruera y coronando la noche con una destacada actuación colectiva. La Gloria, empujada por su gente en el Monumental Presidente Perón, dio otro paso firme en su sueño de pelear el título.

El encuentro tuvo un primer tiempo muy trabado, con pocas situaciones claras y mucho juego en la mitad de la cancha. Ambos equipos priorizaron el orden táctico y el cuidado de su propio arco, lo que se tradujo en escasas emociones frente a los arcos. Instituto intentó asumir el protagonismo, pero se encontró con un Estudiantes bien parado, que apostó a cerrar los espacios y salir rápido de contra. En ese contexto, los arqueros prácticamente fueron espectadores durante los primeros 45 minutos, en un duelo de más fricción que fútbol.

La historia cambió de manera abrupta en el complemento, cuando llegó la jugada que rápidamente se volvió viral. Giuliano Cerato probó suerte con un remate lejano, sin demasiada potencia y aparentemente controlable, que viajaba mansamente hacia las manos de Bruera. Sin embargo, el arquero del León del Imperio dudó en el cálculo, dio un paso hacia atrás en el momento menos oportuno y terminó introduciendo él mismo la pelota dentro de su propio arco. El blooper convirtió un tiro inofensivo en el 1-0 para Instituto y desató la sorpresa general, transformándose de inmediato en una de las imágenes de la fecha.

Con la ventaja a favor, Instituto ganó confianza y empezó a dominar con mayor claridad. El local adelantó sus líneas, manejó la pelota y encontró espacios ante un Estudiantes que acusó el golpe del error de su arquero. A los 27 minutos del segundo tiempo, esa superioridad se tradujo en el 2-0 transitorio: tras una muy buena jugada colectiva y una triangulación precisa, el balón le quedó a Leonel Mosevich, que llegó desde el fondo y definió con un potente remate para ampliar la diferencia. El defensor, que ya venía siendo importante en la faz defensiva, se convirtió también en protagonista del marcador y encendió la ilusión en las tribunas cordobesas.

Lejos de rendirse, el conjunto de Río Cuarto reaccionó con orgullo y logró descontar poco después. Apenas tres minutos más tarde, Matías Valenti se animó con un remate que parecía controlable, pero la acción derivó en otra escena desafortunada: en su intento por rechazar, el arquero local Marcos Ledesma terminó empujando involuntariamente la pelota con su brazo hacia su propio arco, decretando el 2-1. El tanto reavivó el suspenso y obligó a Instituto a replegarse y defender con seriedad en el tramo final, aunque el equipo de Flores supo sostener la ventaja hasta el pitazo definitivo y festejó una victoria tan trabajada como insólitamente marcada por errores bajo los tres palos.

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