Martín Palermo vivió una noche de furia en Florencio Varela luego de la derrota de Platense por 1-0 ante Defensa y Justicia, en un partido que terminó envuelto en polémica por el arbitraje de Juan Pablo Loustau. El único gol del encuentro lo marcó Héctor David Martínez, pero el foco del cierre del encuentro estuvo puesto en las decisiones del juez y en la reacción del entrenador del “Calamar”, que terminó enfrentado cara a cara con el árbitro en el medio de la cancha.
El episodio más controvertido se produjo en el extenso tiempo de descuento, cuando el partido se jugaba prácticamente en campo de Defensa y Justicia y Platense buscaba desesperadamente el empate. En el noveno minuto añadido, Loustau sancionó una infracción a favor del local y, tras la decisión, el delantero Facundo Ferreira respondió con un aplauso irónico dirigido al árbitro. El gesto fue interpretado inmediatamente como una falta de respeto y el juez le mostró la segunda tarjeta amarilla, derivando en su expulsión. La sanción desató la bronca generalizada de los jugadores de Platense, que rodearon al árbitro para protestar por lo que consideraron un exceso en la aplicación del reglamento.
En medio de esa protesta caliente apareció Palermo, visiblemente alterado por la decisión que dejaba a su equipo con un hombre menos en el último suspiro del juego. El entrenador se acercó a Loustau y le lanzó una frase que quedó registrada en el campo y en las cámaras: “A vos hay que aplaudirte, caradura”, en clara alusión al gesto de Ferreira y al criterio del árbitro para castigar la ironía del delantero. La tensión no se disipó con esa intervención, sino que se trasladó a los segundos posteriores, cuando Platense intentaba reacomodarse y encontrar una última pelota parada para ir en busca del empate.
Esa oportunidad llegó con un tiro libre sancionado a favor de Platense, ya en el tramo final del descuento. Sin embargo, cuando el equipo visitante se preparaba para ejecutar la jugada y llenar el área de Defensa y Justicia, Loustau decidió dar por terminado el partido antes de que el balón se pusiera en juego. El silbatazo final, mientras los jugadores del “Calamar” se organizaban para la ejecución, encendió otra vez la polémica: futbolistas como Jorge Cozzani e Ignacio Vázquez, junto a otros compañeros, se dirigieron de inmediato hacia el juez para reclamar por el cierre abrupto del encuentro y por una serie de cobros que, en su mirada, habían perjudicado al equipo de Vicente López en los minutos decisivos.
Consumado el final y con el 1-0 ya sellado, Palermo volvió a encarar a Loustau en el centro del campo. El técnico, que venía de un arranque invicto en su segundo ciclo al frente de Platense, no ocultó su enojo por la expulsión de Ferreira ni por la decisión de cortar el juego justo cuando su equipo tenía una chance de pelota parada para buscar el empate. En su reclamo insistió en que la determinación del árbitro había condicionado el cierre del partido y dejó entrever que, a su juicio, el criterio aplicado en el descuento fue determinante para que Defensa y Justicia pudiera sostener la ventaja y terminar con la racha positiva del “Calamar” en el Torneo Clausura.