Tres personas fueron detenidas en el marco de la investigación por la violenta entradera sufrida por el abogado y economista Guillermo Cabanellas, de 76 años, en su vivienda de Martínez, partido de San Isidro. El asalto ocurrió el domingo 27 de septiembre, cuando al menos cuatro delincuentes irrumpieron en la casa mientras el hombre dormía junto con su pareja. Durante el ataque, Cabanellas recibió un golpe en el ojo izquierdo.
Los arrestos se concretaron el martes, apenas dos días después del robo, a partir de una serie de allanamientos realizados en el partido de Pilar. Los operativos estuvieron a cargo de efectivos de la Policía Bonaerense y permitieron secuestrar el vehículo que habría sido utilizado por la banda, además de objetos que pertenecerían a las víctimas.
Los detenidos fueron identificados como Brian Agustín Britez, de 23 años; Katherine Lovaiza, de 25; y Tamara Lovaiza, de 22. Según los investigadores, Britez sería uno de los autores materiales del asalto y también estaría involucrado en otros cuatro robos cometidos bajo la modalidad de entradera. Además, tenía un pedido de captura vigente por una causa anterior relacionada con un robo agravado.
Las hermanas Lovaiza, en tanto, quedaron señaladas como presuntas partícipes necesarias de la banda. La sospecha de los investigadores es que ambas habrían utilizado cuentas y tarjetas sustraídas durante el asalto para realizar compras y transferencias después del hecho.
El análisis de las cámaras de seguridad fue determinante para reconstruir el recorrido de los sospechosos. Las imágenes permitieron identificar un Volkswagen Bora utilizado durante la fuga y seguir sus movimientos antes y después del robo. El automóvil fue localizado durante los procedimientos realizados en Pilar.
Sin embargo, el elemento que habría terminado de comprometer a una de las sospechosas fue una compra realizada con una tarjeta robada. Horas después del asalto, la novia de Britez —a quien los investigadores identifican como Katherine Lovaiza— ingresó a una reconocida cafetería de la zona de Pilar y pagó un café con una de las tarjetas sustraídas a las víctimas.
La escena quedó registrada por una cámara de seguridad. En las imágenes, la mujer todavía aparece con el cabello negro, pese a que al momento de ser detenida se encontraba teñida de rubio. Ese cambio de apariencia y el uso de la tarjeta permitieron a los investigadores vincularla con el grupo sospechoso.
La causa fue caratulada como robo triplemente agravado y quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada de Martínez, bajo la intervención de la fiscal Carolina Asprella. Los tres detenidos deberán ser indagados mientras la Justicia continúa reuniendo pruebas para determinar el grado de responsabilidad de cada uno.