Boca Juniors consiguió una clasificación trabajada y llena de tensión a las semifinales de la Copa Sudamericana 2026 al empatar 1-1 frente a San Pablo en el estadio Morumbí. El equipo de Diego Arruabarrena hizo valer la ventaja obtenida en la Bombonera, donde se había impuesto 1-0 en la ida, y se sostuvo en Brasil en un contexto hostil, con clima caliente dentro y fuera de la cancha. El resultado global de 2-1 le permitió al Xeneize meterse entre los cuatro mejores del certamen y mantener viva la ilusión internacional en un escenario que históricamente suele ser difícil para los equipos argentinos.
El partido en Morumbí se jugó con un alto grado de intensidad desde el inicio, con San Pablo obligado a salir a buscar el resultado y Boca preparado para resistir y golpear de contra. El equipo local asumió el protagonismo con la pelota, empujado por su público y por la necesidad de revertir la serie, mientras que el Xeneize apostó a un orden férreo en defensa, concentración máxima y transiciones rápidas. Con el paso de los minutos, el encuentro fue ganando temperatura: hubo cruces fuertes, reclamos constantes al árbitro y un contexto de nervios que se trasladó a cada pelota dividida.
En ese escenario tenso, Boca encontró el golpe que necesitaba en el segundo tiempo. Leandro Lozano apareció como protagonista inesperado y abrió el marcador para el conjunto argentino con una definición precisa que silenció parcialmente al Morumbí y obligó a San Pablo a anotar tres goles para dar vuelta la historia. Ese tanto fue un mazazo para el local y un desahogo para la visita, que a partir de entonces se dedicó a administrar el tiempo, cortar el ritmo y enfriar el partido cada vez que pudo, consciente de que la serie quedaba muy encaminada.
Sin embargo, la noche no terminó sin sufrimiento para Boca. San Pablo, herido en su orgullo y empujado por la desesperación, fue con todo en el tramo final y encontró el empate a través de Domingos Duarte, que de cabeza marcó el 1-1 cerca del cierre y volvió a encender el estadio. Ese gol le puso suspenso a los últimos minutos, con el equipo brasileño lanzado al ataque y el Xeneize defendiendo cerca de su arco, despejando cada centro y soportando la presión. El tramo final fue caliente, con roces, discusiones y un clima de tensión permanente hasta el pitazo final.
Consumado el empate y la clasificación, Boca selló así una serie muy exigente y se aseguró un lugar en las semifinales, donde se enfrentará a Vasco Da Gama. El cruce será a doble partido, con primer encuentro en la Bombonera y definición en Brasil, en otra llave internacional de alto voltaje para el conjunto azul y oro. Tras superar a un duro San Pablo y resistir en un Morumbí encendido, el equipo argentino llega con confianza y convicción a la próxima instancia, respaldado por una actuación inteligente, un resultado estratégico y una noche de carácter que lo dejó a un paso de la final de la Copa Sudamericana.