El Banco Central de la República Argentina ha implementado un esquema que permitirá a los bancos acceder al fondeo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para otorgar nuevos créditos hipotecarios ajustados por UVA destinados a la primera vivienda. Según la comunicación oficial, la operatoria se canalizará a través de depósitos a plazo fijo en pesos, actualizables por UVA más un spread, que el FGS colocará en las entidades financieras con el compromiso de que esos recursos se transformen en hipotecas para familias que buscan comprar, construir, ampliar o refaccionar su casa. El programa tiene un monto total previsto de 2 billones de pesos, a adjudicarse en varias licitaciones, y marca un paso clave en la estrategia del Gobierno para relanzar el crédito hipotecario de largo plazo en el país.

El esquema definido por el BCRA y la ANSES establece condiciones precisas tanto para los bancos como para los futuros tomadores de préstamos. Las entidades recibirán fondos a través de plazos fijos UVA en dos tramos: uno a un año, con una tasa mínima de UVA más 2,5%, y otro a cinco años, con una tasa mínima de UVA más 4,5%. A cambio, deberán ofrecer créditos hipotecarios con una tasa máxima de UVA + 7,5%, un plazo no menor a 15 años y un monto de hasta 150.000 UVA por operación, lo que equivale a un techo de alrededor de 200.000 dólares a valores actuales. Ningún banco podrá concentrar más del 20% del monto de cada licitación, con el objetivo de diversificar el uso de los recursos y evitar que una sola entidad se quede con la mayor parte del fondeo.

El programa también fija plazos operativos estrictos para asegurar que el dinero se convierta efectivamente en préstamos para vivienda y no quede inmovilizado en los balances bancarios. Una vez que los depósitos del FGS sean constituidos, las entidades tendrán 90 días corridos para transformar esos fondos en nuevos créditos hipotecarios UVA, lo que en la práctica significa que deberán diseñar y lanzar sus líneas comerciales antes de que termine ese período. Las estimaciones del sector bancario indican que, si el cronograma se cumple sin demoras, los primeros préstamos originados bajo este mecanismo podrían comenzar a otorgarse entre noviembre y diciembre, coincidiendo con la temporada de mayor demanda de operaciones inmobiliarias.

En paralelo, el Banco Central prevé un régimen de información y seguimiento específico para verificar el destino de los recursos adjudicados a través del FGS. Las entidades deberán reportar con detalle cómo aplican los fondos, qué volumen de préstamos generan, cuáles son las condiciones efectivas que ofrecen a los clientes y qué perfil tienen los tomadores, considerando que el programa está orientado exclusivamente a personas humanas y a operaciones vinculadas con la primera vivienda. El objetivo oficial es evitar desvíos hacia otros segmentos del crédito y garantizar que el fondeo de la ANSES se traduzca en más acceso a la vivienda en un mercado que venía muy limitado por la falta de financiamiento de largo plazo indexado.

La puesta en marcha de este esquema se suma a las iniciativas recientes de algunos bancos públicos y privados que ya venían lanzando líneas de créditos hipotecarios UVA con fondeo propio, pero ahora contarán con un respaldo adicional de recursos de la seguridad social para expandir su oferta. En el Gobierno y en el sistema financiero se reconoce que el descalce entre depósitos y préstamos ajustados por inflación fue uno de los principales frenos para el desarrollo del crédito hipotecario en los últimos años; la apuesta oficial es que el fondeo de largo plazo del FGS contribuya a reducir ese problema y permita ofrecer tasas más competitivas dentro del límite de UVA + 7,5%. Con este movimiento del BCRA y la ANSES, el mercado inmobiliario espera una reactivación gradual, impulsada por familias que vuelvan a ver en la hipoteca un camino posible para acceder a su primera vivienda.

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